miércoles, mayo 26, 2010

Ganar más, una cuestión de diseño

Kellogg’s ha aprovechado su cambio de sede para implantar una nueva filosofía de trabajo basada en la flexibilidad, una decisión que favorece tanto al empleado como a la empresa. Imagine una empresa en la que le permiten trabajar a la carta, es decir, puede organizar su horario a conveniencia e incluso trabajar desde casa, siempre y cuando haga sus deberes. Si decide ir a la oficina, no puede permanecer allí más allá de las 20:30 porque a esa hora se apagan las luces. Estas son algunas de las medidas que integran KWork, la nueva manera de trabajar en Kellog’s, una novedad que coincide con el traslado de la filial española de la multinacional norteamericana a una nueva sede, también ubicada en Madrid. Estas oficinas han reducido su superficie en un 30% (de los 2.440 m2 anteriores a los escasos 1.600 m2 actuales), se han suprimido los despachos y nadie tiene un puesto de trabajo propio: al final de la jornada cada cual recoge su mesa y guarda su material en una taquilla. Este diseño está relacionado con el trabajo flexible que apuesta por el trabajo en equipo frente al trabajo productivo y transaccional. Según un estudio de Mckinsey, lo que más valoran las empresas es la aportación de valor de sus empleados mediante la resolución de problemas complejos que representa el 47%, frente al 38% del transaccional y el 15% del productivo. El diseño A la vista de estos datos, Francisco Vázquez, director general del grupo 3G Office que ha llevado a cabo el proyecto de transformación en Kellogg’s, la respuesta espacial a este concepto en las sedes corporativas es la oficina flexible:"El puesto de trabajo tradicional da paso al de libre asignación y se potencia la creación de espacios comunes que fomenten el trabajo en equipo y el espíritu de pertenencia. De esta manera se consigue reducir entre un 30/40% el espacio total". En esta nueva filosofía de trabajo ganan importancia las zonas ‘face to face’, es decir, entornos donde intercambiar y compartir conocimiento. "Es un win win (ganar, ganar), la empresa ahorra dinero en espacio pero gana en movilidad de sus empleados, lo que repercute en la productividad de forma positiva". Así, se han creado varios ‘barrios’, equivalentes a los departamentos de la compañía (ventas, marketing, finanzas, etcétera), y diferentes espacios de valor añadido como la sala ‘snacks time’-destinado al trabajo individual y confidencial con un teléfono que permite las ‘conference call’-, sala flexible –área de descanso donde tomas bebidas y café mientras se desarrolla una reunión informal-, y una sala de creatividad –espacio para el trabajo en equipo-, entre otras. También cuenta con otros espacios como cocina, las taquillas personales –donde cada empleado puede guardar su material-, almacenes, etcétera. Ahorro y productividada Susana Gómez, directora de recursos humanos de Kellog’s, asegura que con KWork "hemos reducido la complejidad en la gestión de infraestructuras y posicionarnos como un ejemplo de sostenibilidad". Las oficinas cuentan con materiales reciclados y reciclables y sólo existen dos impresoras. "Esto ha hecho que la gente imprima sólo cuando sea realmente necesario. Hemos reducido en un 70% el consumo de papel", explica Gómez, quien señala otros ahorros como el 65% en el coste del edificio y un 30% en el precio de alquiler. También destaca una disminución del 63% en la factura de la electricidad, gracias a la política de luces apagadas, la existencia de fotocélulas en las ventanas que favorecen la luminosidad y, por supuesto, la reducción de un 30% en la superficie de la oficina respecto a las antiguas instalaciones. Para fomentar la flexibilidad de horarios, la compañía ha facilitado a toda su plantilla (145 empleados) un paquete de tecnología que incluye Blackberry, ADSL y teléfono en casa, y 3G. "Cada profesional puede escoger aquello que más se ajuste a sus necesidades, no es obligatorio. Si optan por un horario flexible tienen que coordinarse con su manager y el resto del equipo y, para evitar problemas, pedimos disponibilidad total de 10:00 a 17:00 para reuniones", señala. Por otra parte, explica que los espacios comunes y la supresión de los despachos han favorecido la comunicación interna, "se han reducido de manera significativa el tráfico de correos electrónicos". FUENTE: http://www.expansionyempleo.com/2010/05/25/desarrollo_de_carrera/1274801515.html

martes, mayo 25, 2010

Cómo emprender en solitario

Los 10 pasos que permiten convertir una idea en un negocio real. El proceso de creación de una nueva empresa suele ser algo desconocido para la gran mayoría de los emprendedores. Si, además, opta por hacerlo en solitario, el panorama se complica. El libro Lánzate ya aborda de forma concreta y práctica todos los aspectos a los que deberá enfrentarse. ¿ESTOY PREPARADO? Una de las primeras inquietudes que suele aparecer en la mente de los nuevos emprendedores es la de si están preparados para dirigir una empresa. Como afirma Javier Inaraja, redactor jefe de Emprendedores y autor de este libro, “emprender es una opción que puede adoptar cualquier persona. Pero aquellas que están más preparadas suelen tener mayores posibilidades de sobrellevar los avatares que supone crear y consolidar un negocio”. Y es que vivir de una actividad empresarial es una carrera de fondo. Los que terminan ganando no son siempre los que parten en primer lugar en los primeros metros del recorrido. Aquí, como en el deporte profesional, la confianza en uno mismo, la tenacidad y la capacidad de sufrimiento son los factores que empujan a llegar a la meta. Ahora bien, en igualdad de condiciones, son los que se preparan a conciencia y saben ejecutar mejor las técnicas quienes tienen más posibilidades de acabar entre los primeros. EMPRENDER PASO A PASO Para facilitar el proceso, este libro propone 10 pasos para convertirse en autoemprendedor o emprendedor individual. Pasos que siguen una secuencia lógica, partiendo de unas etapas iniciales –analizando la capacidad emprendedora y la viabilidad de la idea de negocio–, para acometer las fases más complejas –los cálculos financieros, elegir la fórmula jurídica de la empresa, las diferentes fuentes de financiación a las que puede recurrirse, etc.–, hasta la apertura de la nueva empresa. Un proceso, además, en el que se tienen en cuenta no sólo las cuestiones formales –como la elaboración del plan de negocio, los trámites necesarios, etc.– sino otros aspectos que, desde el punto de vista del autor, son igual de importantes (como desarrollar contactos profesionales, buscar opciones rentables a la hora de radicar el negocio, compatibilizar la vida privada con el emprendimiento, etc.). En cada uno de ellos se ofrece información concreta y práctica, completada con múltiples recursos a los que se puede acceder a través de Internet, para que el emprendedor vaya desarrollando el proceso de creación de su empresa. SIEMPRE CON UN PLAN Todo futuro negocio, independientemente de la dimensión que tenga, debería basarse en un plan de empresa o business plan”, afirma Inaraja. Para él, “es la única forma de ver si verdaderamente es viable. El plan de negocio te ayudará además a mejorar tu idea, ya que hará que te enfrentes a la realidad: las ventas, los gastos, las inversiones.... y te hará cambiar algunos aspectos que hasta que no se analizan sobre el papel no se ven claramente”. No es la única ventaja de elaborar un plan. “A posteriori, cuando tengas tu empresa en marcha, te permitirá observar si se van cumpliendo tus previsiones y, en caso contrario, las áreas que pueden estar fallando y en las que debes incidir para reconducirlas”. Ahora bien, un plan de negocio no es una garantía ilimitada contra el fracaso, pero sí aumenta las posibilidades de no errar a la primera de cambio. Además, es imprescindible si pretendes conseguir financiación ajena para tu proyecto. QUÉ, QUIÉN, DÓNDE, CÓMO Y CUÁNTO Son las preguntas básicas que, según este libro, debe responder un plan de negocio. Es decir, más concretamente, debe describir la idea; presentar a la persona que va a ponerla en marcha; analizar el entorno en el que va a operar; explicar el plan previsto para lanzarla al mercado; y analizar los costes que suponen y los beneficios esperados. Visto así parece sencillo, pero, señala Javier Inaraja, “por mi experiencia, elaborar el plan de negocio es uno de los primeros obstáculos que suelen encontrarse muchos emprendedores. La solución ante este temor no es otra que seguir la estructura, haciéndolo paso a paso, e ir desarrollando cada apartado en la medida de tus posibilidades”. Cometerás fallos, seguramente, pero debes plasmar tu visión personal del proyecto. Luego, lo más aconsejable, es optar por que lo analice y te asesore un experto en temas de creación de empresa (de entre las múltiples instituciones que ofrecen ayuda) o del sector de actividad al que te vas a dirigir. Otro punto que destaca este libro para no errar en las previsiones económicas del plan es la de “informarse a fondo de lo que puede suponer cualquier gasto, comisión, tipo de interés, plazos, etc., a pesar de que parezca poco significativo. Las cifras que debe contener el plan económico-financiero han de ser fiables. No vale con presupuestar por encima el coste de una campaña de buzoneo de publicidad, debes informarte de cuánto te cobraría una empresa especializada si lo realizaras de verdad, incluso, atreverte a pedir un presupuesto”. Fuente: http://www.emprendedores.es/crear_una_empresa/informacion/como_emprender_en_solitario