Fue un destacado historiador, apasionado investigador y artista plástico nacional, que además dejó una huella indeleble como educador. Falleció víctima de una pancreatitis.
Un hombre que amó el arte. Así fue Ronald Roa Balderrama, el historiador, artista e investigador paceño, que falleció en nuestra ciudad el lunes, víctima de una pancreatitis aguda. Las muestras de pesar fueron múltiples, no solamente de parte de la comunidad artística local sino también de intelectuales, docentes y estudiantes que fueron testigos de la sapiencia que Roa demostraba en cada uno de los ámbitos y lugares en los cuales plasmó su conocimiento.
Se casó con Dioselinda Velasco, con quien formó una de las parejas de artistas más apreciadas del país; algunos lo comparaban en ese aspecto con los paceños Gil Imaná e Inés Córdova. “Mis padres se conocieron en la Escuela Superior de Bellas Artes de La Paz, donde él daba ayudantía en cerámica”, recuerda su hija Dioselinda Roa. “Hace 20 años, la familia se mudó a Santa Cruz donde inmediatamente se vinculó con las artes visuales. Mi padre hizo contactos con don Lorgio Vaca a través de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP), que le dio a conocer el panorama del arte en Santa Cruz”, complementó.
En virtud a esa amistad que se formó entre ambos, Lorgio Vaca fue el encargado de brindar el discurso de despedida a Roa el martes en el Museo de Arte Contemporáneo, antes de que sus restos fuesen depositados en el cementerio Las Misiones. “Ronald nos deja un enorme legado artístico y sobre todo una lección de trabajo que realizó con entusiasmo y sin medida, lo que le permitió coronar la mayor parte de sus proyectos. Ronald Roa era esa mano que se metía en el barro, que encendía el horno y creaba obras de arte. Era ese hombre simple y sencillo que representó una inspiración para muchos”, expresó el destacado muralista local.
De forma similar lo recordó el ex presidente de ABAP Hebert Román, que lamentó la muerte de Roa pues deja un gran vacío en el arte y la cultura. “Ronald fue uno de los impulsores para la creación de la carrera de Arte en la Universidad Gabriel René Moreno, además que fue un asesor permanente de la Asociación de Artistas Plásticos. Fue un servidor del arte, ya que siempre estaba pendiente del sector”, aseguró Román.
El artista plástico Roy Prinz recordó la ecuanimidad que predominaba en Roa al momento de emitir un juicio o crítica sobre el trabajo de algún colega o amigo. “Cada charla con Ronald no tenía desperdicio, era una persona muy bien cultivada que nos enseñó a amar el arte y el valor histórico de las obras”, indicó Prinz.
A su vez, el crítico de arte Harold Suárez se refirió al aporte que realizó Ronald Roa en beneficio de la cultura boliviana, calificándolo de invaluable. “Dejó una huella indeleble como educador, trabajó silenciosamente por la cultura con gran desprendimiento y realizó sus generosos aportes sin afán de protagonismo alguno. Por otro lado, jamás pretendió beneficiarse de cargos burocráticos en instituciones culturales. Era una de las pocas personas con las que se podía conversar sobre arte. Se trataba de un hombre muy culto, un escucharlo hablar era un verdadero placer. Extrañaré mucho nuestras largas conversaciones sobre arte boliviano. Ronald tenía una familia excepcional y me siento muy honrado de poder haber contado con su amistad”, indicó el artista.
OBRAS FUNDAMENTALES
El aporte que realizó Ronald Roa en beneficio de la cultura boliviana fue invaluable. Aunque su trayectoria estuvo enfocada en lo artístico (dominó principalmente la pintura y la cerámica), Ronald Roa también desarrolló una extensa carrera en la docencia, ejercida durante 40 años en La Paz y en Santa Cruz, además de profundizar en la investigación de la historia de Bolivia. Asimismo, su obra escrita se destaca en el género bibliográfico enfocado en personajes del arte nacional, entre ellas se encuentra Manuel Lascano. La visión de Bolivia y del mundo desde Santa Cruz en el siglo XIX, cuya segunda edición (El artista más importante del siglo XIX en Santa Cruz) trajo consigo un plano desplegable de la ciudad de 1888. Roa había empezado a investigar sobre Lascano en 1997 cuando conoció su trabajo a través de un ejemplar del diario El Cosmopolita Ilustrado. “Manuel Lascano tenía una proyección nacional desde Santa Cruz”, recordó Roa.
No obstante, la obra a la que le dedicó la mayor parte de su carrera fue el libro Arturo Borda, historia desconocida de un artista boliviano, que luego de 30 años de investigación la presentó este año en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. Ese trabajo le valió a Roa ser considerado un experto en el mítico artista paceño, pues los que fueron testigos de su labor aseguran que el autor de El loco era uno de los temas más recurrentes en las charlas de Roa Balderrama.
En una entrevista que concedió a Brújula días antes de la presentación del libro, Roa manifestó su satisfacción por haber logrado concluir la obra después de tres décadas de ardua investigación. No obstante, a la vez indicó que no estaba del todo contento con el resultado final de su trabajo, debido a la mutilación a la que fue sometido buena parte de su trabajo, debido a algunas diferencias de criterios que tuvo con la gente de la fundación del Banco Central de Bolivia, encargada de la edición de la misma.
“Arturo Borda fue un hombre de muchas luces, no fue simplemente un borracho o un loco como muchos lo recordaron. Uno de los objetivos de dedicarle tanto tiempo a indagar sobre su vida fue precisamente dar a conocer las facetas de este notable hombre de arte, quitar del pensamiento colectivo esa imagen que lo ligaba a la bohemia y demostrar que fue un grande”, decía en aquella oportunidad un Roa que siempre consideró a Borda como el artista boliviano más importante del siglo XX.
Perfil
Un notable hombre de la cultura
Ronald Roa Balderrama nació en la Paz el 27 de enero de 1955. Se casó con la artista plástica Dioselinda Velasco, con la que tuvo cuatro hijos: Dioselinda, Francisco, Gabriela y Mariela.
Fue historiador boliviano, artista plástico, con maestría en Educación Superior; técnico en Cerámica en el Istituto Statale D’ Arte en Firenze (Italia) y licenciado en Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz. Obtuvo el diplomado en Historia y estudios del Oriente Boliviano en la Universidad Privada Santa Cruz (UPSA) y el diplomado en Educación Superior, Unidad de Postgrado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.
Fue profesor de Historia de la Cultura (1980–1997) en la Universidad Mayor de San Andrés; en la Escuela de Bellas Artes Hernando Siles y en el colegio San Calixto de La Paz. En Santa Cruz de la Sierra ejerció la docencia en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno; Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA); en el Colegio La Salle y en el Instituto Josefina Bálsamo, en el que creó la carrera de Bellas Artes.
Fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Artífices (Costa Rica, 1982 Año Interamericano de las Artesanías)y miembro Fundador de UTAC (Unión de Trabajadores del Arte y la Cultura).
Fue vicepresidente de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, Santa Cruz (1996–1997), miembro del CICE (Centro de Investigaciones Cerámicas) y asesor de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP), filial Santa Cruz (1990– 2007).
Entre las principales distinciones recibidas figuran: Primer Premio Santa Cruz 2000, Paraninfo Universitario, (Uagrm). Realizó diversas publicaciones y artículos en la prensa nacional sobre arte y cultura desde 1972. Su obra bibliográfica está compuesta por Historia del Arte en Santa Cruz (Catálogo 1996, ABAP Santa Cruz), Manuel Lascano. La visión de Bolivia y del mundo desde Santa Cruz en el siglo XIX (Colegio Nacional de Historiadores- Producciones CIMA. 2007); Manuel Lascano. El artista más importante de Santa Cruz en el siglo XIX y Arturo Borda, historia desconocida de un artista boliviano, (Museo Nacional de Arte, 2010)
Marcelo Suárez Ramírez
lunes, agosto 16, 2010
Ronald Roa, un servidor del arte
Fue un destacado historiador, apasionado investigador y artista plástico nacional, que además dejó una huella indeleble como educador. Falleció víctima de una pancreatitis.
Un hombre que amó el arte. Así fue Ronald Roa Balderrama, el historiador, artista e investigador paceño, que falleció en nuestra ciudad el lunes, víctima de una pancreatitis aguda. Las muestras de pesar fueron múltiples, no solamente de parte de la comunidad artística local sino también de intelectuales, docentes y estudiantes que fueron testigos de la sapiencia que Roa demostraba en cada uno de los ámbitos y lugares en los cuales plasmó su conocimiento.
Se casó con Dioselinda Velasco, con quien formó una de las parejas de artistas más apreciadas del país; algunos lo comparaban en ese aspecto con los paceños Gil Imaná e Inés Córdova. “Mis padres se conocieron en la Escuela Superior de Bellas Artes de La Paz, donde él daba ayudantía en cerámica”, recuerda su hija Dioselinda Roa. “Hace 20 años, la familia se mudó a Santa Cruz donde inmediatamente se vinculó con las artes visuales. Mi padre hizo contactos con don Lorgio Vaca a través de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP), que le dio a conocer el panorama del arte en Santa Cruz”, complementó.
En virtud a esa amistad que se formó entre ambos, Lorgio Vaca fue el encargado de brindar el discurso de despedida a Roa el martes en el Museo de Arte Contemporáneo, antes de que sus restos fuesen depositados en el cementerio Las Misiones. “Ronald nos deja un enorme legado artístico y sobre todo una lección de trabajo que realizó con entusiasmo y sin medida, lo que le permitió coronar la mayor parte de sus proyectos. Ronald Roa era esa mano que se metía en el barro, que encendía el horno y creaba obras de arte. Era ese hombre simple y sencillo que representó una inspiración para muchos”, expresó el destacado muralista local.
De forma similar lo recordó el ex presidente de ABAP Hebert Román, que lamentó la muerte de Roa pues deja un gran vacío en el arte y la cultura. “Ronald fue uno de los impulsores para la creación de la carrera de Arte en la Universidad Gabriel René Moreno, además que fue un asesor permanente de la Asociación de Artistas Plásticos. Fue un servidor del arte, ya que siempre estaba pendiente del sector”, aseguró Román.
El artista plástico Roy Prinz recordó la ecuanimidad que predominaba en Roa al momento de emitir un juicio o crítica sobre el trabajo de algún colega o amigo. “Cada charla con Ronald no tenía desperdicio, era una persona muy bien cultivada que nos enseñó a amar el arte y el valor histórico de las obras”, indicó Prinz.
A su vez, el crítico de arte Harold Suárez se refirió al aporte que realizó Ronald Roa en beneficio de la cultura boliviana, calificándolo de invaluable. “Dejó una huella indeleble como educador, trabajó silenciosamente por la cultura con gran desprendimiento y realizó sus generosos aportes sin afán de protagonismo alguno. Por otro lado, jamás pretendió beneficiarse de cargos burocráticos en instituciones culturales. Era una de las pocas personas con las que se podía conversar sobre arte. Se trataba de un hombre muy culto, un escucharlo hablar era un verdadero placer. Extrañaré mucho nuestras largas conversaciones sobre arte boliviano. Ronald tenía una familia excepcional y me siento muy honrado de poder haber contado con su amistad”, indicó el artista.
OBRAS FUNDAMENTALES
El aporte que realizó Ronald Roa en beneficio de la cultura boliviana fue invaluable. Aunque su trayectoria estuvo enfocada en lo artístico (dominó principalmente la pintura y la cerámica), Ronald Roa también desarrolló una extensa carrera en la docencia, ejercida durante 40 años en La Paz y en Santa Cruz, además de profundizar en la investigación de la historia de Bolivia. Asimismo, su obra escrita se destaca en el género bibliográfico enfocado en personajes del arte nacional, entre ellas se encuentra Manuel Lascano. La visión de Bolivia y del mundo desde Santa Cruz en el siglo XIX, cuya segunda edición (El artista más importante del siglo XIX en Santa Cruz) trajo consigo un plano desplegable de la ciudad de 1888. Roa había empezado a investigar sobre Lascano en 1997 cuando conoció su trabajo a través de un ejemplar del diario El Cosmopolita Ilustrado. “Manuel Lascano tenía una proyección nacional desde Santa Cruz”, recordó Roa.
No obstante, la obra a la que le dedicó la mayor parte de su carrera fue el libro Arturo Borda, historia desconocida de un artista boliviano, que luego de 30 años de investigación la presentó este año en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. Ese trabajo le valió a Roa ser considerado un experto en el mítico artista paceño, pues los que fueron testigos de su labor aseguran que el autor de El loco era uno de los temas más recurrentes en las charlas de Roa Balderrama.
En una entrevista que concedió a Brújula días antes de la presentación del libro, Roa manifestó su satisfacción por haber logrado concluir la obra después de tres décadas de ardua investigación. No obstante, a la vez indicó que no estaba del todo contento con el resultado final de su trabajo, debido a la mutilación a la que fue sometido buena parte de su trabajo, debido a algunas diferencias de criterios que tuvo con la gente de la fundación del Banco Central de Bolivia, encargada de la edición de la misma.
“Arturo Borda fue un hombre de muchas luces, no fue simplemente un borracho o un loco como muchos lo recordaron. Uno de los objetivos de dedicarle tanto tiempo a indagar sobre su vida fue precisamente dar a conocer las facetas de este notable hombre de arte, quitar del pensamiento colectivo esa imagen que lo ligaba a la bohemia y demostrar que fue un grande”, decía en aquella oportunidad un Roa que siempre consideró a Borda como el artista boliviano más importante del siglo XX.
Perfil
Un notable hombre de la cultura
Ronald Roa Balderrama nació en la Paz el 27 de enero de 1955. Se casó con la artista plástica Dioselinda Velasco, con la que tuvo cuatro hijos: Dioselinda, Francisco, Gabriela y Mariela.
Fue historiador boliviano, artista plástico, con maestría en Educación Superior; técnico en Cerámica en el Istituto Statale D’ Arte en Firenze (Italia) y licenciado en Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz. Obtuvo el diplomado en Historia y estudios del Oriente Boliviano en la Universidad Privada Santa Cruz (UPSA) y el diplomado en Educación Superior, Unidad de Postgrado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.
Fue profesor de Historia de la Cultura (1980–1997) en la Universidad Mayor de San Andrés; en la Escuela de Bellas Artes Hernando Siles y en el colegio San Calixto de La Paz. En Santa Cruz de la Sierra ejerció la docencia en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno; Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA); en el Colegio La Salle y en el Instituto Josefina Bálsamo, en el que creó la carrera de Bellas Artes.
Fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Artífices (Costa Rica, 1982 Año Interamericano de las Artesanías)y miembro Fundador de UTAC (Unión de Trabajadores del Arte y la Cultura).
Fue vicepresidente de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, Santa Cruz (1996–1997), miembro del CICE (Centro de Investigaciones Cerámicas) y asesor de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP), filial Santa Cruz (1990– 2007).
Entre las principales distinciones recibidas figuran: Primer Premio Santa Cruz 2000, Paraninfo Universitario, (Uagrm). Realizó diversas publicaciones y artículos en la prensa nacional sobre arte y cultura desde 1972. Su obra bibliográfica está compuesta por Historia del Arte en Santa Cruz (Catálogo 1996, ABAP Santa Cruz), Manuel Lascano. La visión de Bolivia y del mundo desde Santa Cruz en el siglo XIX (Colegio Nacional de Historiadores- Producciones CIMA. 2007); Manuel Lascano. El artista más importante de Santa Cruz en el siglo XIX y Arturo Borda, historia desconocida de un artista boliviano, (Museo Nacional de Arte, 2010)
Marcelo Suárez Ramírez
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